La Biblia,
El Cristianismo, y La Homosexualidad
Revisado y
Ampliado
Òun
an‡lisisÉrevelador que sostiene que la Biblia no condena las relaciones
homosexuales fielesÓ
-Los Angeles Times
(McGough,
7/18/05)
Por Justin
R. Cannon
Traducido
Del InglŽs Por
Alejandro
De Llano
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Este estudio puede ser citado en
cualquier manera para prop—sitos no comerciales (escrita, visual, electr—nica o
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aparecer, como sigue, ya sea en la p‡gina del t’tulo o en la p‡gina del
Copyright del trabajo en el que este estudio es citado: ÒLa Biblia, El
Cristianismo, y La Homosexualidad por Justin R. Canon. Copyright © 2009.
Todos los derechos reservados Justin R.
Cannon.Ó
Copyright ©
2009
Todos los
derechos reservados Justin R. Cannon
ISBN: 978-1442151727
INTRODUCCION
ÀQuŽ dice realmente la Biblia acerca de la
homosexualidad? ÀDeber’a la Iglesia
bendecir las uniones/matrimonios homosexuales? ÀPodr’a
un cristiano, en una relaci—n homosexual basada en la fidelidad, el amor y el
compromiso, ser ordenado sacerdote, o incluso ser consagrado
obispo? ÀQuŽ
tiene que ver el concepto tradicional del matrimonio con todo esto? ÀQuŽ
deber’a decir referente a esto a mis familiares, y amigos gays? Todos nos hemos hecho estas preguntas
alguna que otra vez.
Este
estudio es el producto de a–os de investigaci—n, dialogo, y reflexi—n en la
oraci—n. Comenz— cuando decid’ que
necesitaba saber de una vez y por todas quŽ dice realmente la Biblia sobre la
homosexualidad. En estos tiempos
hay muchas opiniones circulando por ah’, intentando explicar quŽ dice y quŽ no
dice la Biblia sobre este tema.
Algunos dicen: ÒLa Biblia condena claramente la homosexualidadÓ,
otros plantean: ÒJesœs aboli— la
Ley y no dijo nada acerca de las relaciones homosexuales, – si realmente fuera algo tan malo, Àno
habr’a dicho algo al respecto?Ó.
Hay muchos
libros buenos sobre el tema, pero no todo el mundo tiene el tiempo suficiente
para leer m‡s de cien p‡ginas sobre este asunto. Adem‡s de estos libros, hay muchos panfletos que tocan el
tema de manera superficial: sin hacer justicia a las Escrituras. Mi esperanza con este escrito es ser
exhaustivo, y a la vez conciso. A
travŽs de este estudio ofrezco un an‡lisis detenido de los vers’culos que m‡s a
menudo se utilizan en referencia a la homosexualidad. ExplorarŽ tambiŽn la
homosexualidad dentro del contexto de la tradici—n Cristiana.
Sin
importar si eres o no un erudito b’blico, si sabes o no griego, o cuanto sabes
acerca de la tradici—n Cristiana, ser‡s capaz de seguir este estudio de La Biblia, el
Cristianismo, y la Homosexualidad.
Terminolog’a
Homosexual
El tŽrmino
castellano homosexual es una palabra compuesta, derivada del prefijo griego homo, que significa Òigual o
similarÓ, y del tŽrmino latino sexualis, que significa ÒsexualÓ. El tŽrmino en s’ tiene
un origen moderno. No se utiliz— como tal, sino hasta hace unos ciento
cincuenta a–os. En el griego o
hebreo b’blicos, no existe ninguna palabra que sea equivalente la palabra
castellana homosexual. En las traducciones inglesas de la
Biblia, la palabra homosexual se utiliz— por primera vez en el Nuevo Testamento
de la Revised
Standard Version
(RSV) de 1946.
Sodomita
No existe
ninguna palabra en el griego o hebreo b’blico para sodom’a o sodomita con el sentido en que
estas se utilizan en los tiempos contempor‡neos. Un sodomita habr’a sido
simplemente un habitante de Sodoma, como un moabita era un habitante de Moab.
Cualquier traducci—n de los pasajes del Nuevo Testamento que emplee el tŽrmino
sodomita para referirse a otra cosa que no sean los habitantes de Sodoma, est‡
haciendo una interpretaci—n del texto m‡s que una traducci—n fiel.
Mirando
a la Biblia
Hay seis
pasajes b’blicos que han sido utilizados en tiempos recientes para hacer
referencia la homosexualidad. Son los siguientes:
GŽnesis 1-2 (La
Creaci—n)
GŽnesis 19:1-9 (Sodoma
y Gomorra)
Lev’tico 18:22, 20:13 (C—digo
de Santidad)
Romanos 1:24-27 (Carta
de Pablo)
1 Corintios 6:9 (Carta
de Pablo)
1 Timoteo 1:10 (Carta
de Pablo)
Primer
Pasaje: Relato de Sodoma (GŽnesis 19: 1-9)
La historia
de Sodoma es un texto apropiado para comenzar, debido al rol central que ha
tenido en el estudio de la homosexualidad. Comencemos por tratar de comprender
el contexto de este pasaje. Dios, de acuerdo a la narraci—n b’blica, env’a dos
‡ngeles para advertir a Lot, el sobrino de Abraham, acerca de la inminente
destrucci—n de la ciudad. Si hacemos un alto en este punto nos daremos cuenta
de que la sentencia sobre Sodoma ya estaba dictada incluso antes de enviar a
los ‡ngeles. Cualquiera que fuera el motivo por el que Dios decidi— ejecutar el
juicio sobre Sodoma, tuvo que ver con un pecado que exist’a antes del evento
que se narra en la Biblia.
Al llegar
los ‡ngeles a Sodoma, Lot les da la bienvenida y les invita a su casa para
darles de comer. En eso una turba de ciudadanos rodea la casa de Lot, y aporrean la puerta mientras preguntan
d—nde estaban los reciŽn llegados.
B‡sicamente gritaron: ÒÀD—nde est‡n los varones que vinieron ‡ ti esta noche?
S‡canoslos, para que podamos tener sexo con ellosÓ. Lot rechaz— la demanda que
le hac’an y en cambio ofreci— sus dos hijas a la multitud dando las siguientes
razones: ÒHe
aqu’ ahora yo tengo dos hijas que no han conocido var—n; os las sacarŽ afuera,
y haced de ellas como bien os pareciere: solamente ‡ estos varones no hag‡is
nada, pues que vinieron a la sombra de mi tejadoÓ (19: 8). La turba insisti— en sus
demandas y amenazo con echar bajo la puerta. Entonces los ‡ngeles metieron a
Lot dentro de la casa y dejaron ciega a la multitud.
Ante todo,
para interpretar este evento, debemos tomar en consideraci—n la situaci—n como
un todo. Aqu’ lo que est‡
ocurriendo es un intento de
violaci—n. La multitud de hombres est‡ tratando de asaltar sexualmente o Òviolar colectivamenteÓ a los
‡ngeles. Es una situaci—n de
una extrema y peligrosa violencia.
Muchos pueden decir que el hecho
de que Lot ofrezca a sus hijas indicar’a que una violaci—n heterosexual seria
menos mala que una homosexual,
pero el mismo Lot deja claras sus razones para esta acci—n: Ò‡ estos
varones no hag‡is nada, pues que vinieron ‡ la sombra de mi tejadoÓ. En nuestro tiempo esto puede que tenga
poco sentido, pero en los tiempos de Lot la hospitalidad era un contrato
sagrado. De ah’ que Lot insista en que los visitantes eran sus huŽspedes.
Siempre se
ha dicho que en GŽnesis 19: 4 se
habla de que s—lo los hombres de la ciudad intentaban tener relaciones sexuales
con los ‡ngeles. Por ejemplo en la Nueva Version Internacional (NVI) se lee: ÒPero antes que se
acostaran, rodearon la casa los hombres de la ciudad, los varones de Sodoma,
todo el pueblo, desde el m‡s joven hasta el m‡s viejoÓ. Si miramos la palabra
traducida como hombres en el original hebreo, e incluso en las primeras
traducciones al griego, veremos que la palabra traducida al espa–ol como hombres, es un tŽrmino que inclu’a tanto a hombres como a mujeres.
Esta palabra deber’a ser traducida mas adecuadamente como la voz inglesa ÒmankindÓ, o la espa–ola ÒellosÓ, o la
francesa ÒilsÓ. Esto est‡ reflejado en cierta forma en la King James Version
(KJV) que traduce de esta manera: ÒÉlos hombres de la ciudad, incluso los hombres
de Sodoma,
rodearon la casa, todos, j—venes y viejos, toda la gente de todos los barriosÓ (cursivas del
autor). En otras palabras, no
fueron s—lo los hombres de la ciudad, sino todos los habitantes, hombres,
mujeres, j—venes y viejos.
Si incluso
a la luz de lo expresado m‡s arriba, alguien dijera que hay una clara
distinci—n basada en gŽnero, lo œnico que podr’a concluirse de ello es que una
violaci—n homosexual es peor que una heterosexual. Usar este pasaje para
condenar las relaciones homosexuales comprometidas, fieles, mon—gamas y
fundadas en el amor, no es m‡s que una forma de torcer las Escrituras y
sacarlas de su contexto hist—rico. Como dijera Jeffrey S. Silker en un art’culo
en Theology
Today,
en referencia a la distorsi—n de este texto: ÒEn
cuanto a la historia de Sodoma y Gomorra, uno puede llegar a la conclusi—n
certera, de que una violaci—n homosexual (al igual que una heterosexual)Ées una
abominaci—n ante Dios; pero esto no implica que todas las expresiones de homosexualidad
estŽn prohibidas. (El pecado de adulterio de David con BetsabŽ no convierte en
pecaminosas todas las relaciones heterosexuales.Ó.[1]
Si aun nos
preguntamos cual fue ese pecado tan horrible que oblig— a Dios a destruir de
esa manera la ciudad de Sodoma, s—lo tenemos que echar una mirada a Ezequiel
16: 49-50. La NVI, una de las traducciones m‡s evangŽlicas traduce as’ estos vers’culos: ÒEsta fue
la maldad de Sodoma, tu hermana: Soberbia, pan de sobra y abundancia de ocio
tuvieron ella y sus hijas: y no fortaleci— la mano del afligido y del
necesitado. Se llenaron de soberbia e hicieron abominaci—n delante de m’, y
cuando lo vi, las quiteÓ. Otras traducciones son igual de relevantes, y dejan
claro que el pecado de Sodoma fue la inhospitalidad, la avaricia y la
arrogancia. Esos fueron los pecados de Sodoma.
Si lo
anterior no es convincente del todo, echemos un vistazo a las palabras del
propio Jesœs en el Evangelio de Lucas. Cuando el Se–or envi— a sus disc’pulos,
compar— la suerte de los lugares en donde no fueran recibidos hospitalariamente con la que corri—
Sodoma, diciendo que a estos pueblos les esperaba un destino aun peor que a
aquella ciudad, por no dar la bienvenida a sus disc’pulos. Jesœs lo expuso as’:
ÒEn
cualquier ciudad donde entrŽis y os reciban, comed lo que os pongan delante y
sanad a los enfermos que en ella haya, y decidles: Ôse ha acercado a vosotros
el Reino de DiosÕ. Pero en cualquier ciudad donde entrŽis y no os reciban,
salid por sus calles y decid: Ôaun el polvo de vuestra ciudad que se ha pegado
a nuestros pies, lo sacudimos contra vosotros; pero sabed que el Reino de Dios se ha acercado a vosotrosÕ.
Os digo que en aquel d’a ser‡ m‡s tolerable el castigo para Sodoma que para
aquella ciudadÓ
(Lucas 10: 8-12, NVI).
El pecado de
Sodoma fue la avaricia, la falta de hospitalidad, la violaci—n, la arrogancia.
De ninguna manera puede asociarse este pecado con la homosexualidad, y mucho
menos con las relaciones homosexuales basadas en el amor, el compromiso y la
fidelidad.
Un hecho
interesante
En la
traducci—n de la Biblia al InglŽs Medio (ingles hablado entre 1100 y 1500) de
Wicliffe, la palabra griega arsenokoites (ἀρσενοκοίτης) en 1 Corintios 6: 9,
fue transcrita como Òpecado de SodomaÓ. Segœn el punto de vista de Wicliffe arsenokoites ten’a algœn tipo de
relaci—n con la historia de Sodoma, aunque nada al respecto se indica en los
textos neo-testamentarios. Si el autor de la carta a los Corintios hubiera querido expresar tal cosa,
habr’a empleado la expresi—n Òpecado de SodomaÓ y no un tŽrmino oscuro como arsenokoites.
Si en la
Biblia que usted lee aparece la palabra ÒsodomitaÓ, sepa que est‡ ante una
interpretaci—n: no ante una traducci—n fiel. M‡s adelante miraremos con m‡s
detenimiento el significado de la palabra arsenokoites, cuando estudiemos
espec’ficamente los textos de 1 Corintios y 1 Timoteo. Sin embargo, merece la
pena destacar como la historia de Sodoma, con toda la violencia que lleva
impl’cita, ha jugado un papel primordial en el t—pico de la homosexualidad y
m‡s precisamente en del significado actual de la palabra ÒsodomitaÓ.
TŽrmino
importante: Arsenokoites (ἀρσενοκοίτης)
Este
sustantivo griego est‡ formado por la uni—n del prefijo adjetival griego para
hombre (arseno) y la palabra griega
para cama (koites). Literalmente
significar’a Òhombre-camasÓ. En la Biblia se encuentra en 1 Timoteo 1: 10 y 1
Corintios 6: 9. En estos vers’culos b’blicos es donde por primera vez aparece
esta palabra en la literatura griega que se preserva. Adem‡s de en los dos
vers’culos citados esta palabra no aparece m‡s en toda la Biblia.
El
significado de la palabra arsenokoites en ambos pasajes ha sido ampliamente debatido.
Debido a lo oscuro del tŽrmino y a la falta de fuentes externas que arrojen luz
sobre su interpretaci—n, debemos atenernos al texto b’blico como tal para comprender lo que significa.
Pasaje
II: 1 Timoteo 1: 8-10
|
ÒPero sabemos que la
ley es buena, si uno la usa leg’timamente; Conociendo
esto, que la ley no fue dada para el justo, sino para los transgresores y
desobedientes, para los imp’os y pecadores, para los irreverentes y profanos,
para los parricidas y matricidas, para los homicidas, para los fornicarios,
para los sodomitas, para los
secuestradores, para los mentirosos y perjuros, y para cuanto se oponga
a la sana doctrinaÉÓ (RV 1960) |
Tengamos
presente que la palabra traducida como sodomita en la lista anterior no es otra que la
voz griega arsenokoites. Ahora mismo podemos hacernos la pregunta, ÒÀQuŽ
significa exactamente esta palabra?Ó A menudo, cuando hacemos alguna lista,
como pudiera ser la lista de la compra, ponemos juntas las cosas que tienen
algo en comœn. Si miramos de cerca 1 Timoteo 1: 9-10, podremos ver que una
serie de Òpares estructuralesÓ tal y como est‡n reflejados en las tablas a
continuaci—n, primero en espa–ol y luego en griego – la lengua original
del Nuevo Testamento:
1 Timoteo 1:9-10 (RV-60) – Espa–ol
|
Fila
A:
Transgresores
y
Desobedientes |
|
Fila
B:
Imp’os
y
Pecadores |
|
Fila
C:
Irreverentes
y
Profanos |
|
Fila
D:
Parricidas
Matricidas
Homicidas |
|
Fila
E:
Fornicarios
Sodomitas
Secuestradores |
|
Fila
F:
Mentirosos
Perjuros |
1 Timoteo 1: 9-10 – Griego
Esta tabla en griego sirve como referencia solamente. Si
usted no conoce el griego, preste atenci—n solamente a la tabla en espa–ol de
m‡s arriba.
Fila
A: ἀνόμοις καὶ ἀνυ¹οτάκτοις
|
Fila
B: ἀσεβέσι καὶ ἁμαρτωλοῖς
|
Fila
C: ἀνοσίοις καὶ βεβήλοις
|
Fila
D: ¹ατρολῴαις μητρολῴαις ἀνδροφόνοις
|
Fila
E: ¹όρνος ἀρσενοκοίτης ἀνδρα¹οδιστής
|
Fila
F: ψεύστης ἐ¹ίορκοςÉ
|
Como
notareis, en ambas tablas hay una obvia relaci—n entre las palabras de cada
fila. La siguiente tabla muestra
que, o son sin—nimos o est‡n estrechamente relacionadas de alguna manera:
|
Fila A: |
Transgresores y Desobedientes |
Dos sin—nimos |
|
Fila B: |
Imp’os y Pecadores |
Dos sin—nimos |
|
Fila C: |
Irreverente y Profanos |
Dos sin—nimos |
|
Fila D: |
Parricidas,
Matricidas, Homicidas |
Tres clases de
asesinos |
|
Fila E: |
Fornicarios,
Sodomitas, Secuestradores |
À? (ver m‡s abajo) |
|
Fila F: |
Mentirosos y
Perjuros |
Dos sin—nimos |
La
relaci—n entre las palabras de las filas A-D y F es evidente; pero, ÀquŽ ocurre
con la fila E? ÀQuŽ tienen en comœn los fornicarios, los sodomitas y los
secuestradores? Para responder a esta cuesti—n sin sombra de duda,
necesitaremos explorar el idioma griego. Tenemos en la fila E las palabras
griegas: pornos (¹όρνος), arsenokoites (ἀρσενοκοίτης), y andrapodistes (ἀνδρα¹οδιστής).
Algunas
versiones comœnmente le’das de la Biblia son la Reina Valera 1960 (RV1960), la
Nueva Versi—n Internacional (NVI), la Biblia de las AmŽricas (LBA), la Nueva
Biblia de los Hispanos (NBLH), y la Sagradas Escrituras (SE). Estas palabras fueron traducidas en
estas versiones de la siguiente manera:
|
|
pornos |
arsenokoites |
andrapodistes |
|
RV1960 |
fornicarios |
sodomitas |
secuestradores |
|
NVI |
fornicarios
|
sodomitas |
secuestradores |
|
LBLA |
inmorales |
homosexuales |
secuestradores |
|
SE |
fornicarios |
homosexuales |
secuestradores |
|
NBLH |
inmorales |
homosexuales |
secuestradores |
Si vamos a
las versiones inglesas de la Biblia, King James Version (KJV), New
International Version (NIV), New King James Version (NKJ), Revised Standard
Version (RSV), y New English Bible (NEB), veremos lo siguiente:
|
|
pornos |
arsenokoites |
andrapodistes |
|
KJV |
los que
se prostituyen |
los que
se profanan a s’
mismos con la gente |
secuestradores |
|
NIV |
adœlteros |
pervertidos |
traficantes
de esclavos |
|
NKJ |
fornicarios |
sodomitas |
secuestradores |
|
RSV |
personas
inmorales |
sodomitas |
secuestradores |
|
NEB |
fornicarios |
pervertidos |
secuestradores |
Como puede
apreciarse, no hay un acuerdo claro e inequ’voco sobre lo que significan estas
palabras, a pesar de que en un sentido general este acuerdo si puede
establecerse. Vea el apŽndice 1 al final de este libro para que vea una lista
m‡s completa de las incontables maneras en que la palabra arsenokoites ha sido traducida a
travŽs del tiempo. Para determinar
el sentido preciso de estas palabras vamos a utilizar un lexic—n. Un lexic—n es
un diccionario acadŽmico usado para determinar el significado general de las
palabras b’blicas. Usando el lexic—n griego online disponible en searchgodword.org obtenemos la siguiente
informaci—n sobre el tŽrmino griego pornos, la primera de las tres palabras:
Pornos deriva del verbo pernemi que significa vender.
Se dan las siguientes definiciones:
2. Prostituto.
3. Un hombre que consiente
en relaciones sexuales ilegales, un fornicario.
Andrapodistes, la tercera palabra se
define de la siguiente manera:
1. Traficante de esclavos,
secuestrador, robador de personas.
2. Alguien que injustamente
reduce a hombres libres a la esclavitud.
3. Alguien que roba los
esclavos de otro y los vende.
Arsenokoites, como se indico
anteriormente, est‡ compuesta por la palabra griega para hombre (arseno-) y para cama (koites). En griego, la palabra
koitai literalmente significa
camas, y es comœnmente usada como un eufemismo para alguien que practica el
sexo. Arseno
es un
prefijo adjetival, por lo que literalmente podr’amos traducir esta palabra como
Òun hombre que tiene sexoÓ o Òhombre-camas".
Entonces
tenemos: el hombre prostituto, el Òhombre-camasÓ (arsenokoites), y el
traficante de esclavos. La New American Bible contiene una nota al pie de
p‡gina que arroja algo de luz acerca del contexto hist—rico de esa Žpoca:
ÒLa
palabra griega que se traduce como chico prostituto designaba a los catamitas, ni–os
o chicos j—venes que se ten’an para prop—sitos de prostituci—n, una pr‡ctica
muy comœn en el mundo Greco-Romano. En la mitolog’a griega esta era la funci—n
de Ganimedes, Òel copero de los diosesÓ cuyo nombre latino era Catamos. El
termino traducido Ôlos que practican la homosexualidadÕ se refiere a hombres
que consent’an pr‡cticas homosexuales con esos chicosÉÓ (New American Bible,
nota al pie de p‡gina de 1 Corintios 6: 9 donde se usa la palabra arsenokoites).[2]
Para los
hombres en la Žpoca de Pablo, una pr‡ctica comœn era tener chicos (mascotas)
esclavos, a los que explotaban sexualmente. Dr. Ralph Blair explica, ÒLos
chicos objeto del deseo eran pre pubescentes o al menos sin barba de modo que
tuviesen un aspecto femeninoÓ.[3] En nuestros d’as esta
pr‡ctica es conocida como pedofilia.
De este modo sabemos que pornos era un prostituto, y m‡s probablemente un chico
joven que se prostitu’a.
Con todo
esto en mente, miremos atr‡s a lo que tenemos hasta ahora: el joven prostituto,
el hombre que tiene sexo (arsenokoites), y el traficante de esclavos. Esta din‡mica
contextual lo lleva a uno a entender que arsenokoites es alguien que se
acuesta con el prostituto: el hombre que literalmente comparte la cama con
este. Es como si Pablo estuviera diciendo, Òlos chicos prostitutos, los que se
acuestan con ellos, y los traficantes de esclavos (quienes procuran a los
primeros).Ó[4] No s—lo apuntan a esta
interpretaci—n el contexto hist—rico y sint‡ctico, sino que el mismo sentido
literal de arsenokoites
lo hace
tambiŽn.
Si esta
traducci—n de arsenokoites
es
correcta, deber’a encajar en este mismo sentido en 1 Corintios 6: 9, donde se
emplea igualmente este tŽrmino; y as’ se confirmar’a o refutar’a la
interpretaci—n que hemos hecho de este vocablo griego.
Pasaje
III: 1 Corintios 6: 9-10
|
ÒÀNo sabŽis que los
injustos no heredaran el reino de Dios? No errŽis; ni los fornicarios, ni los
id—latras, ni los adœlteros, ni los afeminados, ni los que se
echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni
los maldicientes, ni los estafadores, heredar‡n el reino de DiosÓ. (RV1960) |
Los
tŽrminos traducidos como afeminados y los que se echan con
varones,
corresponden en el griego a malakoi y a la misteriosa palabra arsenokoitai (Gr. ἀρσενοκοῖται). Veamos c—mo se
traducen estas palabras en diferentes versiones de la Biblia.
|
|
malakoi |
arsenokoitai |
|
RV1960 |
afeminados |
los que
se echan con varones |
|
NVI |
afeminados |
homosexuales |
|
LBLA |
afeminados |
homosexuales |
|
NBLH |
afeminados |
homosexuales |
|
SE |
afeminados |
homosexuales |
|
RV1995 |
afeminados |
homosexuales |
En las
versiones inglesas al parecer no est‡n tan de acuerdo como en las espa–olas:
|
|
malakoi |
arsenokoitai |
|
KJV |
afeminados |
los que abusan de s’ mismos con otros |
|
NIV |
prostitutos |
delincuentes homosexuales |
|
NKJ |
homosexuales |
sodomitas |
|
RSV-77 |
pervertidos sexuales |
|
|
RSV-89 |
prostitutos |
|
|
JerusalŽn |
catamitas |
sodomitas |
Aseguraos
de mirar al apŽndice 1 al final de este libro para que ve‡is una lista m‡s
completa de las innumerables formas en que malakoi y arsenokoitai han sido traducidas a
travŽs del tiempo.
El termino
malakoi, como adjetivo,
literalmente quiere decir
ÒblandoÓ. En Mateo 11: 8 es usado para referirse a la ropa de Juan el
Bautista. En el texto que nos ocupa, sin embargo, es usado como sustantivo, y
su significado es objeto de debate. ÀTiene sentido nuestra interpretaci—n de arsenokoitai, como Òhombre que se
acuesta con chicos prostitutosÓ, como se revel— en 1 Timoteo 1: 10, al lado de
la palabra malakos, que se traduce en NIV
y RSV como prostitutos? La Biblia de JerusalŽn incluso traduce el termino malakos como catamitas, los
j—venes ÒmascotasÓ pre pubescentes mencionados con anterioridad.
El
contexto hist—rico y sint‡ctico de 1 Timoteo 1: 10 revela el significado de arsenokoitai como hombre que se acuesta con
prostitutos, y el hecho de que tambiŽn encaja en el contexto de 1 Corintios 6:
9, parece confirmar que hemos hallado el significado de estas oscuras palabras.
Entonces tiene sentido que Pablo reprenda no solo al prostituto, sino tambiŽn
al Òhombre-camasÓ, o el hombre que se acuesta con ese prostituto.
Como vemos, estos dos vers’culos hablan
acerca de las practicas de la prostituci—n y posiblemente de la pedofilia;
pero, Ày quŽ hay de Romanos 1: 27? Este vers’culo claramente dice: ÒÉY del mismo modo
tambiŽn los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su
lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y
recibiendo en s’ mismos la retribuci—n debida a su extrav’oÓ. ÀNo es suficientemente
claro? ÀC—mo podemos comprender esto?
Pasaje
IV: Romanos 1: 24-27
|
24. Por lo cual tambiŽn
Dios los entreg— a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron
entre si sus propios cuerpos, 25. ya que cambiaron la verdad de Dios por la
mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual
es bendito por los siglos. AmŽn. 26. Por esto Dios los entreg— a pasiones
vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza; 27. Y de igual modo
tambiŽn los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su
lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos
hombres con hombres, y recibiendo en s’ mismos la retribuci—n debida a su
extrav’o.
|
Para
entender exactamente acerca de que est‡ escribiendo Pablo, debemos mirar al
acontecimiento como un todo y no a una mera porci—n aislada. Cada vers’culo en
esta historia nos da un vislumbre dentro de la situaci—n.
Vers’culo
24: ÒPor lo cual tambiŽn
Dios los entreg— a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones.Ó Si pintamos un cuadro
de este relato, este comienza con la imagen de la CONCUPISCENCIA (vicio,
lujuria).
Vers’culo
25: Òya que cambiaron la
verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que
al Creador.Ó
Ahora tenemos MENTIRA, as’ como IDOLATRIA en la escena (adorando algo diferente
de Dios).
Vers’culo
26: ÒDios los entreg— a
pasiones vergonzosas.Ó
Ahora se presentan las PASIONES VERGONZOSAS. Si miramos atr‡s vemos una
situaci—n de concupiscencia, mentiras, idolatr’a y pasiones vergonzosas.
Vers’culos 26 y 27 continuos: Òsus mujeres cambiaron
el uso natural por el que es
contra naturaleza; Y de igual modo tambiŽn los hombres, dejando el uso natural
de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otrosÉÓ
Mirar primero a los hombres nos ayudara a
clarificar el pasaje: ÒDe igual modo tambiŽn los hombres, dejando el uso
natural de la mujerÉÓ Es muy f‡cil pasar por alto lo que aqu’ se dice, debido a
la interpretaci—n que debido a una
pobre ense–anza se ha arraigado en nuestras mentes; pero, leamos con cuidado.
Ellos dejaron sus relaciones naturales con mujeres y tuvieron relaciones
sexuales unos con otros. Hay un movimiento desde A) teniendo relaciones
naturales con mujeres, a B) abandonando esas relaciones y teniŽndolas con
hombres. La palabra que aqu’ se traduce como ÒdejandoÓ es la palabra griega aphentes (ἀφέντες), que quiere decir:
abandonar, renunciar, prescindir, o divorciar. Debemos preguntar entonces:
ÀC—mo puede alguien divorciarse de algo a lo que no est‡ ligado?
Los hombres acerca de los que Pablo
escribi—, segœn Žl explica, ten’an lo que
a su respecto era, relaciones naturales con mujeres. B‡sicamente, dir’amos hoy,
que eran hombres heterosexuales, -hombres que naturalmente sent’an atracci—n
sexual por mujeres-. Estos hombres, como vemos, volvieron las espaldas a sus
esposas y se consumieron de pasi—n unos con otros. Las mujeres en el pasaje
hicieron lo mismo. Pablo no habla acerca de personas que han sentido atracci—n
hacia personas del mismo sexo desde una edad temprana, que es el caso de la
mayor’a de los homosexuales hoy en d’a; sino de hombres que dejaron las
relaciones con mujeres, que fueron llenos de lujuria y pasiones id—latras, y se
envolvieron en relaciones homosexuales.
ÀPor quŽ har’an estos hombres tal cosa?
Como cualquier erudito b’blico dir’a: ÒEl contexto lo es todoÓ. Esta es una situaci—n
de lujuria, falsedad, idolatr’a, y pasiones deshonrosas. En este relato hay un
nœmero de hombres y un nœmero de mujeres. Con una lectura certera del texto y
con un m’nimo conocimiento de historia, se puede identificar esta situaci—n
como una orgia, algo nada raro en el mundo Greco-Romano. Observemos simplemente
el lenguaje: Todos est‡n llenos de lujuria y Òpasiones deshonrosasÓ, teniendo
sexo con quien sea y como sea.
Pero, ÀPor quŽ comienza Pablo hablando
sobre org’as? Una peque–a
investigaci—n a cerca de las pr‡cticas religiosas paganas contempor‡neas de
Pablo nos descubre la realizaci—n
de Òorg’as sexuales sagradasÓ.
Baal era la deidad cananea a la que se adoraba mediante org’as
sexuales en el monte Peor en Moab. Esta era una pr‡ctica pagana que habr’a sido
muy familiar a Pablo.
Aparentemente, durante estas org’as ÒsagradasÓ familias
enteras habr’an practicado sexo, sin tener en cuenta los v’nculos familiares,
el gŽnero o la edad. Esto llena de sentido que Pablo condene dichas pr‡cticas.
Con esta interpretaci—n contextual,
leamos otra vez la historia.
ÒPor lo cual tambiŽn Dios los entreg—
a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre si sus propios
cuerpos, ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando
culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos.
AmŽn. Por esto Dios los entreg— a
pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza; y de igual
modo tambiŽn los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en
su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos
hombres con hombres, y recibiendo en s’ mismos la retribuci—n debida a su
extrav’o.Ó
Cualquiera que a’sle los vers’culos 26 y 27 para condenar las relaciones
homosexuales como contra
natura,
est‡ proyectando su propio prejuicio en estos vers’culos y leyendo esta carta
totalmente fuera de contexto. Incluso si aisl‡ramos esos vers’culos, solo
podr’amos utilizarlos para condenar a los heterosexuales que actœan contra su
propia naturaleza y se involucran en actividades homosexuales. Como deja claro
Peter J. G—mez, predicador de la Universidad de Harvard, en su libro The Good Book, Òno est‡ claro que San
Pablo haya hecho distinci—n, como debemos hacer nosotros, entre personas
homosexuales y personas heterosexuales que se comportan como homosexuales: pero lo que est‡
claro es que lo que es contra natura, es que uno se comporte en la manera del
otroÓ (negritas del autor).[5] De forma interesante, uno podr’a
argumentar, a la luz de esta interpretaci—n, que para un homosexual seria
pecado envolverse en relaciones
heterosexuales.
Hasta ahora hemos analizado los tres
escritos del Nuevo Testamento que se utilizan a menudo en referencia a la
homosexualidad, as’ como la narraci—n de GŽnesis acerca de la destrucci—n de la
ciudad de Sodoma. Eso nos deja con otros dos textos que fueron mencionados
cuando se plante— el tema: La Creaci—n (GŽnesis 1-2) y Lev’tico 18: 22 (y su
vers’culo paralelo 20: 13).
Pasaje V: GŽnesis 1-2 (La Creaci—n)
ÒDios cre— a Ad‡n y Eva, no a Ad‡n y EstebanÓ. En muchos lugares he le’do o escuchado este refr‡n usado por
cristianos para tratar de ÒprobarÓ que la homosexualidad est‡ mal. Realmente no
podemos discutir con ellos sobre Dios creando a Ad‡n y Eva en el relato b’blico
de la Creaci—n. En este sentido, ellos llevan
raz—n. Pero uno debe preguntarse, que esta siendo exactamente revelado en el
pasaje de la Creaci—n. El Reverendo Peter G—mez, en The Good Book, escribe lo siguiente
referente a la narraci—n de la Creaci—n:
|
ÒÉlos autores del
GŽnesis estaban resueltos a responder a la pregunta ÔÀde d—nde venimos?Õ Y hasta ahora, la œnica respuesta
convincente es: de la uni—n de un hombre y una mujerÉ La narraci—n de la
Creaci—n en GŽnesis no pretende ser una historia de la antropolog’a de cada
relaci—n social. No menciona la amistad, por ejemplo, y no por eso asumimos
que la amistad es condenable o anormal. No menciona el estado de solter’a, y
sabemos que la solter’a no es condenada, y que en ciertas circunstancias
religiosas es tenida en muy alta estima.Ó [6] |
En otras palabras, la relaci—n entre Ad‡n
y Eva es la œnica que tendr’a sentido para el relato de la Creaci—n. Esta es la
historia acerca de dŽ d—nde vino la humanidad, y solo una relaci—n capaz de
procrear (heterosexual) ser’a apropiada para esta historia en particular. Esto no quiere decir que las relaciones con capacidad de
procrear sean para todo el mundo, ni que Dios intente tal cosa: s—lo habla del
origen de la humanidad. Tenga en mente que muchos santos, e incluso Jesœs,
vivieron una vida solitaria de celibato que no se conforma al modelo de la
Creaci—n. De manera que debemos leer este relato como lo que es, y no como una
gu’a infalible de Dios respecto a todas las relaciones humanas. Si a pesar de
esto alguien fuera a basar su opini—n sobre la homosexualidad s—lo en el pasaje
de la Creaci—n, su postura no s—lo estar’a fuera de contexto, sino tambiŽn
basada sobre un argumento dŽbil.
Pasaje VI: Lev’tico 18: 22
Las traducciones m‡s comunes de Lev’tico
18: 22 incluyen:
|
ÒNo te acostaras con
var—n como con mujer; es abominaci—nÓ. (RV1995) |
|
ÒNo te echaras con
var—n como con mujer; es abominaci—nÓ. (RV1960) |
|
ÒNo te acostaras con
var—n como los que se acuestan con una mujer; es una abominaci—nÓ. (LBLA) |
Una versi—n en Ingles traduce as’:
|
ÒLa homosexualidad
est‡ absolutamente prohibida, porque es un pecado enorme.Ó (Living Bible) |
Ante todo se–alemos que la cita de la
Living Bible es obviamente una interpretaci—n y no debe ser considerada una
traducci—n bajo ningœn concepto. Cuidado con las Biblias que intentan hacer
pasar meras interpretaciones como supuestas ÒtraduccionesÓ de las Escrituras.
En cualquier estudio serio de Lev’tico 18: 22, uno debe mirar de cerca el
contexto hist—rico de esta ley para entender a que estaba haciendo referencia
el autor original. El libro de Lev’tico es una parte de la Ley Hebrea y
contiene de todo; desde ordenanzas para que los hombres no se corten la punta
de la barba (19: 27); para que no tengan relaciones sexuales durante el periodo
menstrual (18: 19); o para que no
se mezclen diferentes semillas en un mismo campo (19: 19); as’ como numerosas
leyes acerca de la dieta.
Para poder comprender esta ley en
particular debemos mirar primero a la Ley Hebrea, y a como se relaciona esta
con los cristianos: un problema al que se enfrent— la Iglesia primitiva cuando
los gentiles comenzaron a convertirse. En segundo lugar, miraremos al cap’tulo
18 del Lev’tico como un todo, y a
esta ley en particular como parte del C—digo de Santidad Lev’tico. Finalmente,
concluiremos esta secci—n con un examen cuidadoso de Lev’tico 18: 22.
LA LEY:
La iglesia primitiva se enfrent— con el
dilema de si las leyes Lev’ticas deb’an o no aplicarse a los cristianos. Muchos
gentiles se estaban convirtiendo al cristianismo y, ni estaban circuncidados,
ni segu’an la Ley que Dios hab’a dado a los israelitas. Era a travŽs de la
observaci—n de la Ley, que los jud’os se consideraban a s’ mismos justificados ante
Dios. Con una lectura de las cartas de Pablo a los Romanos, a los G‡latas, a los Corintios, y a los Hebreos,
encontraremos una afirmaci—n coherente de que Ònadie est‡ justificado ante Dios por
medio de la LeyÓ
(G‡latas 3: 10).
Pablo escribe lo siguiente en referencia a la Ley:
ÒAs’ tambiŽn
vosotros, hermanos m’os, habŽis muerto a la ley mediante el cuerpo de Cristo,
para que se‡is de otro, del que resucit— de los muertos, a fin de que llevemos
fruto para Dios. Porque mientras est‡bamos en la carne, las pasiones
pecaminosas que eran por la ley obraban en nuestros miembros llevando fruto
para muerte. Pero ahora estamos libres de la ley, por haber muerto para aquella
en que est‡bamos sujetos, de modo que sirvamos bajo el rŽgimen nuevo del
Esp’ritu y no bajo el rŽgimen viejo de la letra.Ó (RV1960 Rom 7: 4-6).
ÒPero antes que viniese la fe, est‡bamos confinados bajo la ley,
encerrados para aquella fe que iba a ser revelada. De manera que la ley ha sido nuestro ayo, para llevarnos
a Cristo, a fin de que fuŽsemos justificados por la fe. Pero venida la fe, ya
no estamos bajo ayo, pues
todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo JesœsÓ (RV1960 Gal 3: 23-26).
Otros textos del Nuevo Testamento acerca de la Ley
incluyen: 2 Corintios 3: 6; Colosenses 2: 13-15; Hebreos 8: 8-13; Romanos 10:
1-4. En el segundo cap’tulo de su carta a los G‡latas, Pablo se enfrenta a
Pedro quien hab’a estado forzando a los gentiles a seguir la Ley jud’a (Gal 2:
14), y valientemente declara:
ÒNosotros, jud’os de
nacimiento, y no pecadores de entre los gentiles, sabiendo que el hombre no es justificado por las obras
de la ley, sino por la fe de Jesucristo, nosotros
tambiŽn hemos cre’do en Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y
no por las obras de la ley, por cuanto por las obras de la ley nadie ser‡
justificado.Ó (RV1960 Gal 2: 15-16).
Pablo fue incluso perseguido por sostener
la profunda convicci—n de que, como cristianos, no est‡bamos obligados a
guardar las leyes Lev’ticas, sino que est‡bamos justificados por la fe en
Jesucristo.
Si estamos Òlibres de la LeyÓ, Àpodemos entonces mentir, estafar, robar,
etc.? En Romanos 6: 15 Pablo responde a esta pregunta, ÒÁEn ninguna manera!Ó
ÀNo dijo el mismo Cristo en Mateo 5: 17 que Žl no hab’a venido
a abolir la Ley, sino a cumplirla? ÀCu‡l es entonces el cumplimiento de
la Ley? A Jesœs una vez le preguntaron, ÒRab’, Àcu‡l es el gran mandamiento en
la Ley?Ó Jesœs le dijo: ÒAmar‡s al Se–or tu Dios con todo tu coraz—n, y con toda
tu alma, y con toda tu mente. Este
es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amar‡s a tu pr—jimo como a ti
mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los
profetasÓ (Mateo 22: 36-40). La
realizaci—n de toda la Ley y los Profetas es el Gran Mandamiento del Amor dado
a nosotros por Cristo.
Pablo se har’a eco de esta idea m‡s tarde cuando
escribi—:
ÒNo deb‡is a nadie
nada, sino el amaros unos a otros; porque el que ama al pr—jimo, ha cumplido la
ley. Porque: No adulterar‡s, no
matar‡s, no hurtar‡s, no dir‡s falso testimonio, no codiciar‡s, y cualquier otro mandamiento, en esta
sentencia se resume: Amar‡s a tu pr—jimo como a ti mismo. El amor no hace mal al pr—jimo; as’ que el cumplimiento
de la ley es el amorÓ (RV1960 Romanos 13:
8-10).
EL CODIGO DE SANTIDAD LEVITICO:
Hay m‡s de 600 leyes en el Antiguo
Testamento y el libro de Lev’tico contiene muchas de ellas (Para una lista de
las 613 leyes reconocidas por muchos jud’os contempor‡neos, visite jewfaq.org/613.htm). El Lev’tico es una
parte de lo que se describe como el C—digo de Santidad, que fue dado para
proteger a los israelitas de la idolatr’a y para diferenciarlos de las culturas paganas.
Lev’tico
18 comienza: ÒHabl— Jehov‡ a MoisŽs, diciendo: Habla a los hijos de
Israel, y diles: Yo soy Jehov‡ vuestro Dios. No harŽis como hacen en la
tierra de Egipto, en la cual morasteis; ni harŽis como hacen en la tierra de
Cana‡n, a la cual yo os conduzco, ni andarŽis en sus estatutos. Mis
ordenanzas pondrŽis por obra, y mis estatutos guardarŽis, andando en ellos. Yo
Jehov‡ vuestro DiosÉÓ (Lev’tico 1: 1-4). Esta introducci—n a Lev’tico 18, claramente
sostiene que estas leyes fueron dadas para diferenciarles a ellos de las
costumbres del pueblo egipcio y de las de los cananeos.
El
Antiguo Testamento, como ha sido mencionado, fue en un principio una parte de
las Escrituras Hebreas del pueblo jud’o. La Septuaginta fue una traducci—n
antigua del Antiguo Testamento (circa 200 a. C.) del original Hebreo al Griego.
Esta fue la Òversi—nÓ del Antiguo Testamento que los escritores del Nuevo
Testamento a menudo citaban cuando se refer’an a las Escrituras
veterotestamentarias. La palabra hebrea usada en Lev’tico 18: 22, y traducida
al espa–ol como Òabominaci—nÓ, fue tomada de la Septuaginta, de la palabra
griega bdelugma (βδέλυγμα).
Un vistazo
r‡pido a la palabra bdelugma en un lexic—n nos
brinda la siguiente definici—n:
1. Una cosa detestable, algo repugnante
a.
de
los ’dolos o propio de la idolatr’a.
Esto apunta a la interpretaci—n de que
esta ley especifica ten’a que ver con cuestiones de pureza ritual y con el
hecho de que los hebreos no fueran iguales que los id—latras babilonios y
cananeos. Probablemente hace referencia, o a las org’as sagradas alrededor de
la adoraci—n de Baal, o a alguna otra forma de idolatr’a (ver m‡s abajo).
ENCUENTROS SEXUALES ABUSIVOS:
RV1960: ÒNo te echar‡s con var—n como con mujer; es abominaci—n.Ó
NVI: ÒNo te acostar‡s con un hombre como quien se acuesta con una mujer. Eso es una abominaci—n.Ó
Una traducci—n literal del hebreo en Lev’tico 18: 22 seria: ÒY con un var—n tœ no yacer‡s camas de una mujer; es una
abominaci—n.ÓLa œnica
manera de darle sentido a esta frase es introduciendo algo que le de coherencia
y suavidad a la traducci—n espa–ola. Por ejemplo, se puede insertar Òen lasÓ o Òas’
como en lasÓ despuŽs de Òyacer‡sÓ como se muestra m‡s abajo:
ÒY con var—n no yacer‡s [en las] camas de una mujer.Ó
ÒY con var—n no yacer‡s [as’ como en las] camas de una mujer.Ó
Algunos afirman que esta ley es muy clara y rotunda. De los diecisŽis vers’culos previos se deduce
claramente que estas leyes fueron escritas para hombres. Entonces, algunos
pueden decir que esta ley proh’be a los hombres Òacostarse conÓ o tener sexo
con otros hombres. Esta interpretaci—n
es defectuosa, e ignora completamente
la frase Òcomo con mujer.Ó
Estas tres palabras no pueden entenderse simplemente como una referencia a
acostarse sexualmente, puesto que eso ya est‡ indicado en la palabra hebrea
traducida como Òacostarse conÓ. El
verbo traducido Òacostarse conÓ indica actividad sexual, si el autor hubiera
querido trasmitir la interpretaci—n indicada m‡s arriba, podr’a simplemente
haber escrito: ÒNo te acostar‡s con un hombre; es una abominaci—n.Ó
La frase Òcomo con
mujerÓ tiene que haber sido a–adida por alguna raz—n, y debemos entender
el contexto de esta ley para tener una compresi—n cabal. El estatus de la mujer
en aquellos tiempos era mucho m‡s bajo que el de los hombres, y las mujeres
eran consideradas como propiedad de sus esposos. Este concepto acerca de las
relaciones de gŽneros es rechazado por la mayor’a de la Iglesia cristiana de
hoy en d’a; pero para comprender el sentido de esta ley jud’a en espec’fico,
tenemos que tener en mente el contexto en que fue escrita.
Rab’ Arthur Waskow explica, ÒLa estructura total de la sexualidad
en la Tor‡ presupone un hombre dominante y una mujer subordinadaÓ[7]. Adem‡s, en las sociedades patriarcales, la mujer era considerada
propiedad de los hombres, y eran ÒobedientesÓ a sus esposos. En cuanto a las
relaciones sexuales, por lo tanto, uno no debe extra–arse de que el hombre haya
sido siempre dominante y controlador de los encuentros sexuales. En otras
palabras, la mujer hacia lo que el hombre quer’a y como el hombre lo quer’a.
Para un hombre, ser tratado en esa forma (como una mujer) dentro
de la cultura jud’a de esa Žpoca, significaba que estaba asumiendo un estatus
inferior, siendo dominado y controlado sexualmente. Al hacer eso, estar’a
rebaj‡ndose a s’ mismo al estado de propiedad, y en efecto profanando la imagen
de Dios, tal y como se consideraba en aquella cultura. ÒNo te echar‡s con var—n como con mujer; es abominaci—nÓ (RV1960).
Entendido dentro del contexto, el significado de este vers’culo queda claro. Es
lo mismo que decir: ÒNo usar‡s a un hombre como propiedad sexual; no subyugar‡s
a un hombre como se hace con las mujeresÓ.
Esto no quiere decir que el autor este apoyando otras formas de
sexo entre hombres. Sin embargo, s’ podemos decir desde este estudio, que aqu’
no se habla de las relaciones homosexuales comprometidas y basadas en el
amor. Aqu’, en un mejor sentido, y
como ser’a l—gico esperar, el autor est‡ hablando acerca de las pr‡cticas
sexuales abusivas tan comunes en su Žpoca. Vendr’a a ser como cuando tœ y yo escribimos cr’ticas acerca
de nuestra cultura: reflejamos las pr‡cticas que vemos y que nos son
familiares. El autor hebreo estar’a familiarizado con hechos como la
prostituci—n masculina en los templos, y la actividad descrita no ser’a m‡s
que la forma en que los hombres
trataban a esos prostitutos -en una manera dominante y abusiva. As’ tambiŽn habr’an sido tratados los
individuos en las org’as sexuales sagradas en las que se adoraba a Baal. Ellos
habr’an practicado el sexo con otros hombres Òcomo con mujeresÓ
–us‡ndolos de una manera egocŽntrica.
UNA CONEXIîN INTERESANTE
Anteriormente, cuando estudiamos la
palabra arsenokoites
acu–ada
por Pablo, quedo claro que el ap—stol siempre usa este tŽrmino a continuaci—n
de una palabra usada para chico prostituto (pornos en 1 Cor 6: 9 y malakoi en 1 Tim 1: 10). Si
miramos de cerca a la traducci—n de Lev’tico 18: 22 en la Septuaginta (circa
200 a. C.), veremos una interesante conexi—n entre esta ley lev’tica y el tŽrmino
singular
arsenokoites
acu–ado por Pablo.
La primera frase de Lev’tico 18: 22 dice lo siguiente:
|
Espa–ol |
y |
con |
hombres |
no |
acostarse |
camas |
de mujer |
|
Griego |
καὶ |
μετὰ |
ἄρσενος |
οὐ |
κοιμηθήσῃ |
κοίτην |
γυναικός |
|
|
kai |
meta |
arsenos |
ou |
koimezese |
koiten |
yinaikos |
N—tese en la tabla anterior la proximidad de las palabras arsenos (Gr. ἄρσενος) y koiten (Gr. κοίτην). Estas dos palabras, separadas meramente
por otras dos en esta ley lev’tica, son las mismas que Pablo combin— al acu–ar
el tŽrmino arsenokoites (Gr. ἀρσενοκοίτης). Nuestro estudio sobre
la esta palabra indic— que Pablo uso este tŽrmino para referirse a hombres que
se acostaban con j—venes prostitutos. Estoy convencido de que Pablo estaba
mirando esta ley antes de acu–ar dicho vocablo. El uso que hace Pablo de arsenokoites indica que el ap—stol
interpretaba Lev’tico 18: 22 como una referencia a la prostituci—n en los
templos. Esto es consistente con nuestro estudio del contexto cultural y social
de Lev’tico 18: 22, donde los hombres habr’an estado utilizando a otros hombres
para la explotaci—n sexual, de
forma semejante a como los prostitutos de los templos eran usados por los
hombres que los contrataban. La evidencia es clara: un estudio independiente
del contexto de las cartas de Pablo, y un estudio del contexto de lo que
significa Òacostarse con un hombre como con una mujerÓ, confirman que lo que
est‡ siendo condenado en ambos pasajes es el uso sexual de un hombre de forma
dominante y abusiva.
CONCLUSION SOBRE LEVITICO 18: 22
Como hemos visto, esta ley lev’tica no es
tan simple como parece. Ante todo, sabemos por los escritos de Pablo que
estamos Òmuertos aÓ y Òlibres de la leyÓ (Rom 7: 4-6). Sabemos tambiŽn que Òel
cumplimiento de la ley es el amorÓ (Rom 13: 10). Adem‡s, entendemos que el
Lev’tico es una parte del C—digo de Santidad que fue escrito para distinguir a
los israelitas de los cananeos y moabitas. Por œltimo, vemos que Lev’tico 18:
22 tiene que ver con pr‡cticas
culticas abusivas, y no dice nada acerca del tema que estamos tratando hoy
– el de las relaciones homosexuales basadas en el amor y el compromiso.
CONCLUSION SOBRE EL ESTUDIO DE LAS
ESCRITURAS
Como hemos visto, la Biblia no trata de
manera exhaustiva el asunto de la homosexualidad. En la ciudad de Sodoma, las
relaciones entre personas del mismo sexo son mencionadas dentro del contexto de
una violaci—n (Áviolaci—n de ‡ngeles!), y en Romanos 1: 24-27 lo encontramos
mencionado dentro del contexto de la idolatr’a (adoraci—n de Baal) envolviendo
lujuria y pasiones deshonrosas. Ambos, 1 Corintios 6: 9 y 1 Timoteo 1: 10
hablan acerca de comportamiento homosexual en el contexto de prostituci—n y
posiblemente pedofilia, cosas muy comunes en el mundo Greco-Romano.
Sin embargo, en ninguna parte, la Biblia
se acerca si quiera a condenar relaciones homosexuales comprometidas y basadas
en el amor. Usar la Biblia para condenar este tipo de relaciones, como hemos
indicado, denota una proyecci—n de los propios prejuicios dentro del texto
b’blico, y una distorsi—n de estos textos m‡s all‡ de su prop—sito original.
Hist—ricamente la Biblia ha sido utilizada fuera de contexto para oprimir a pr‡cticamente cualquier
minor’a que uno pueda imaginar, incluyendo mujeres, enfermos mentales,
Afro-Americanos, ni–os, esclavos, jud’os, y la lista sigue. ÀEntendemos
realmente los mayores mandamientosÉ
ÒAmar‡s al Se–or tu Dios con todo tu
coraz—n, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es
semejante: Amar‡s a tu pr—jimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los
profetasÓ (RV1960 Mateo 22: 36-40).
LA TRADICION DE LA IGLESIA Y EL MATRIMONIO
La tradici—n ha sostenido que el matrimonio es
un sacramento designado para un
prop—sito muy espec’fico. Lo que presentamos a continuaci—n esta tomado del
art’culo Matrimonio Homosexual de Tex Sample, clŽrigo de United Methodist, y se
reproduce con permiso:
ÒPara tratar
el matrimonio homosexual cristiano, se debe prestar atenci—n a la tradici—n de
la Iglesia, y aqu’ estoy en deuda con el trabajo de Daniel M. Bell Jr. San
Agustin es la mayor figura en la ense–anza sobre el matrimonio a la Iglesia.
Para Žl el matrimonio es un
oficio, un deber mediante el que uno sirve a la Iglesia y a la sociedad. Este
oficio sirve a tres fines. Primero al fin de la procreaci—n, entendido por San
Agust’n como criar hijos para el
Reino de Dios. Esto no es solamente tener hijos propios en un sentido
biol—gico. El segundo fin es el unitivo, en el que las parejas aprenden la
fidelidad mutua y a Dios, y vienen a ser, de ese modo testigos de una Ôorden de
caridad.Õ El tercer fin es el sacramental, que para San Agust’n se relaciona
m‡s a menudo con la indisolubilidad del matrimonio.
ÒEstos tres fines son sostenidos en la
baja Edad Media. Mientras San Agust’n ve el matrimonio como sirviendo para
contener la lujuria, en la baja Edad Media se desarrolla un punto de vista m‡s
positivo en el que el matrimonio contribuye a crecer en santidadÉ
ÒEl hecho es que el matrimonio en la
tradici—n cristiana sirve a un numero de fines: procreaci—n, fidelidad,
sacramental, apoyo mutuo y compa–erismo, sociedad mutua, y compa–’a amorosa. Lo
que es sorprendente es que todos estos fines pueden ser llevados a cabo por
matrimonios homosexuales, incluso el fin de la procreaci—n, cuando es entendido
este como criar ni–os para el Reino de Dios, y no fundamentalmente como una
funci—n de la naturaleza [una funci—n biol—gica]. Basados en esto, ser’a apropiado que los gays y lesbianas se
casaran en la iglesia, y esto no ser’a una violaci—n de la Escritura ni de la
tradici—n.
ÒLa objeci—n a este argumento la hacen algunos cristianos citando Marcos 10:
7-8, donde Jesœs dice: ÔPor esto dejar‡ el hombre
a su padre y a su madre, y se unir‡ a su mujer, y los dos ser‡n una sola carneÕ. Este texto es presentado como la œnica forma que un
matrimonio escritural puede tomar. El asunto tratado en este pasaje, sin
embargo, es el divorcio. Jesœs est‡ respondiendo a un duro desaf’o a su autoridad por parte de gente de
coraz—n endurecido. Extender su respuesta a una negaci—n del matrimonio
homosexual en general va m‡s all‡ del texto. Adem‡s, esta frase esta
pronunciada por un Jesœs soltero que efectivamente dejo a su padre y a su madre
para dedicarse a su misi—n encarnada.
Desde el momento en que estamos tratando con un Cristo soltero que dej— padre y madre por una raz—n diferente, debemos estar
abiertos a otras posibilidades, especialmente aquellas que cumplen los fines de
un matrimonio cristiano segœn se entiende a travŽs de la tradici—n.
ÒEn conclusi—n, la Biblia no trata una
gran cantidad de pr‡cticas entre personas del mismo sexo, entre ellas el
matrimonio homosexual. Adem‡s, los fines del matrimonio, tal y como los entiende
la tradici—n de la Iglesia, son fines que el matrimonio homosexual puede
cumplir. Entonces, la cuesti—n de la confirmaci—n de un obispo en una relaci—n
homosexual, no es si Žl es gay o no, ni siquiera si esta enrolado en una
relaci—n homosexual o no. La cuesti—n es: Àest‡ Žl o ella casado con su
pareja?, y si es as’, Àeste matrimonio cumple esos fines?Ó[8]
EL ÒSACRAMENTOÓ DEL SEXO
Hay quienes dir‡n que el asunto de la
homosexualidad es muy simple y que
solamente tiene connotaciones sexuales. Ellos preguntar‡n, ÒÀNo es la funci—n
reproductiva inherente al sexo, un fin que una relaci—n homosexual no puede
cumplir? La resoluci—n de la Conferencia de Ninth Lambeth (reuni—n global de
obispos Anglicanos) de 1958, sobre el tema de las relaciones sexuales afirmo:
ÒEl
acto sexual no es de ningœn modo el œnico lenguaje de amor terrenal, pero es,
en su uso completo y correcto; el m‡s ’ntimo y el m‡s revelador; tiene la profundidad de la comunicaci—n
indicada por la palabra b’blica que a menudo se utiliza para Žl:
ÔconocimientoÕ; es una dar y recibir en la unidad de dos esp’ritus libres, es
en s’ bueno (dentro de los lazos del matrimonio) y es mediador del bien entre
aquellos que lo comparten. Por eso es completamente err—neo insistir en que a
menos que se deseen hijos, el acto sexual tiene una naturaleza pecaminosa. Es
tambiŽn incorrecto decir que tal acto sexual no deber’a ser llevado a cabo
excepto con la disposici—n voluntaria de procrear.Ó[9]
El sexo dentro del matrimonio puede
cumplir dos prop—sitos divinos: el de la procreaci—n y el unitivo. Con relaci—n
a estos dos fines divinos del sexo (procreaci—n y unitivo), si uno no puede
cumplir uno, Àsignifica que no
puede realizarse el otro? Es como preguntar, Àsi usted est‡ enfermo y no puede
ir a la iglesia, puede usted orar? Si el sexo homosexual puede llevar a cabo
uno de los dos fines divinos del sexo, Àno es eso raz—n suficiente para
bendecir las uniones/matrimonios homosexuales que duran toda una vida? Es muy
interesante que la Iglesia Cat—lica Romana, como muchas otras iglesias, permite
el matrimonio de parejas infŽrtiles, as’ como de mujeres m‡s all‡ de la edad
fŽrtil; ambos ejemplos fuera de la posibilidad de la procreaci—n. Como resume
de manera bella Charles C. Hefling Jr., profesor de Teolog’a del Boston College:
ÒEl sexo puede ser productivo sin ser reproductivo.Ó[10]
CONCLUSION
Como hemos visto, las Escrituras
realmente no tienen muchas cosas negativas que decir acerca de las relaciones
homosexuales comprometidas, o, ya puestos, acerca de la homosexualidad. Adem‡s,
hemos llegado a ver que el sexo homosexual dentro del matrimonio puede cumplir
uno de los prop—sitos divinos del sexo (el unitivo), y que esta clase de
matrimonio tambiŽn encaja en la interpretaci—n tradicional de la Iglesia del
sacramento del matrimonio -una imagen de la fidelidad entre Dios y su Iglesia.
Me gustar’a dejaros con una corta historia adaptada de una interpretaci—n oral
de Natalie Graber:
Erase una vez un viejo hombre que cada
d’a cargaba agua desde el rio hacia su casa en la colina. Sin embargo, una de
sus jarras ten’a una grieta, y por eso cuando llegaba al final del camino la
mayor parte del agua se hab’a perdido. Sus vecinos se re’an de Žl: ÒÀpor quŽ no
compras una nueva jarra?Ó Incluso su esposa le criticaba: ÒÀPor quŽ no compras
una nueva jarra?Ó Pero el hombre no dec’a nada.
Un d’a les dijo a ellos: Òvengan
conmigoÓ, y les gui— por el camino que
iba de la puerta trasera de su casa hasta el rio. Ellos le siguieron,
-escŽpticos, pero curiosos.
ÒCasi todos los d’asÓ, -dijo el hombre
a sus asombrados acompa–antes, Òen mi camino hacia el rio, voy esparciendo
semillas. De regreso a casa, el agua se derrama de mi preciosa jarra para
nutrirlas.Ó
Para asombro de ellos, toda la parte
izquierda del camino estaba florecida. Una profusi—n de color - flores de cada
tono y color - hac’an del camino un para’so.
ÀPodr’a ser la homosexualidad semejante a
la segunda jarra? Esta podr’a parecer rota desde la perspectiva restringida y
limitada de un individuo; pero lo que aparentemente se ve como rotura, bien
podr’a ser una virtud oculta. ÀPodr’a uno siquiera imaginar que la jarra no
est‡ necesariamente rota, sino que Dios, en la abundancia de su creatividad,
hizo m‡s de un tipo de vasija para m‡s de un prop—sito?
Por otro lado, aceptamos que es cierto
que no somos solamente seres mentales y espirituales, sino que adem‡s somos
seres f’sicos y sexuales, ÀTendr’a sentido que un gran porcentaje de los hijos
de Dios deban vivir en una constante negaci—n de de una parte fundamental de su
ser? ÀDeber’a este grupo ser
forzado a vivir sin el afecto y la intimidad que proviene de las relaciones
comprometidas? Sin embargo, esto es precisamente lo que est‡ ocurriendo.
Los homosexuales en la Iglesia no s—lo
est‡n entre los grupos m‡s marginados, sino que son adem‡s a menudo v’ctimas de
violencia o llevados al suicidio, porque no pueden encontrar sentido a sus
sentimientos sexuales a la luz de lo que creen, o de lo que les han dicho que
dice la Biblia. Muchos, debido a una falta de conocimiento de lo que la Biblia
realmente dice (o no dice), muy a
menudo, se ven obligados a abandonar la Iglesia.
La Iglesia necesita abrazar a este grupo
de personas, no a pesar de la Escritura y la Tradici—n, sino a la luz de la
Escritura y la Tradici—n. Las
puertas de la Iglesia necesitan estar abiertas y los prejuicios humanos puestos
a un lado, de modo que podamos vivir realmente de acuerdo a la ley que Cristo
nos ense–—. El problema sin
embargo, est‡ enraizado en el miedo y en la falta de conocimiento. Gomes
concluye, ÒLa
combinaci—n de ignorancia y prejuicio bajo la apariencia de moralidad, hace a
la comunidad religiosa, y a su abuso de la Escritura en este respecto, culpable
moralmente ella misma.Ó[11]
Para los cristianos homosexuales y
heterosexuales por igual, es un imperativo saber quŽ es lo que dice la Biblia
acerca de la homosexualidad; ya que ambos grupos desean vivir acorde a la
direcci—n de la Biblia, entendida a travŽs de la vida, la muerte y la
resurrecci—n de Jesucristo. Con inminentes enmiendas constitucionales en
oposici—n al matrimonio homosexual, y la divisi—n que existe en la Iglesia
debido a este tema, es nuestra responsabilidad estar tan informados como sea
posible. Es mi oraci—n que echemos nuestros miedos y prejuicios a un lado, y
abramos nuestras mentes y
corazones a la verdad que el Esp’ritu Santo anhela hacernos conocer a todos.
Ofrezco este estudio como alguien que busca esa verdad. Que el Esp’ritu de Paz,
que sobrepasa todo entendimiento, gu’e nuestros corazones y mentes a una consideraci—n de este asunto en la
oraci—n.
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Vis’tenos
en Internet enÉ WWW.INCLUSIVEORTHODOXY.ORG |
[1] Siker, Jeffrey, ÒHow to
Decide? Homosexual Christians, the Bible and Gentile Inclusions.Ó Theology
Today 51
(1995), p.221.
[2] The New American Bible (World Bible Publishers, Inc., 1987),
p.1236.
[3] Blair,
Dr. Ralph. Disponible en Internet en: www.ecinc.org/Scriptures/clbrpg.htm
[4] Scroggs, Robin. The
New Testament and Homosexuality: Contextual Background for Contemporary Debate. (Augsburg Fortress
Publishers, 1983), p.120.
[5] Gomes, Peter J. The Good Book. (William Morrow & Company, 1996),
p.157.
[6] Ibid., p.49-50.
[7] Waskow, Arthur. ÒHomosexuality and Torah
Thought.Ó
[8] Sample, Tex. ÒHomosexual Marriage.Ó Disponible en
Internet en:
http://rmnetwork.org/marriage/resources/sample.pdf
[9] The Family Today:
The Report of Committee Five of the Lambeth Conference 1958
Together with the Text of Relevant Resolutions Passed by the Conference (New
York: National Council, Episcopal
Church, 1958), p.13.
[10] Gomes,
p171.
[11] Ibid.,
p.147.
OTROS
RECURSOS UTILES
á
Lo
que dice o no dice la Biblia sobre la homosexualidad Por el Rev. Dr. Mel
White www.soulforce.org/pdf/whatthebiblesaysspanish.pdf
á
Cristiano
Gay (www.cristianogay.com)
á
Otros
Ovejas
(www.othersheep.org)
á
Christianos
Evangelicos gays and Lesbianas de Argentina
á
ÀGay
y cristiano? (www.otrasovejas.org)
á
Associaci—
Cristina de Gais i Lesbianes (www.acgil.org)
á
GayChurch.org
(www.gaychurch.org/La_Puerta/la_puerta.htm)
á Rainbow Christian (www.rainbowchristians.com)